Cómo reducir el tamaño de un PDF
Un PDF demasiado grande para enviarlo por correo o subirlo es uno de los dolores de cabeza más comunes con los documentos. La buena noticia es que la mayoría de los PDF demasiado grandes lo son por un único motivo que tiene arreglo, y una vez que sabes cuál es, normalmente puedes recortar el archivo muchísimo sin pérdida visible.
Por qué tu PDF es grande de entrada
El texto ocupa muy poco. Cien páginas de texto puro suelen estar muy por debajo de un megabyte. Cuando un PDF se dispara a 10, 20 o 50 MB, el peso casi siempre son imágenes: escaneos a página completa, fotografías o capturas de pantalla en alta resolución incrustadas con mucho más detalle del que una pantalla o una impresora pueden mostrar de verdad.
El segundo culpable es el escaneo. Un escáner guarda cada página como una imagen, así que un ‘documento’ que en realidad es un montón de imágenes de páginas arrastra todo el peso de las fotos aunque parezca texto sin más. Por eso los PDF escaneados se comprimen tan bien: hay muchos datos de imagen redundantes que recortar.
¿Cuánto puedes ahorrar de forma realista?
En un PDF con muchas imágenes o escaneado, son comunes reducciones del 60-90 % manteniendo el documento perfectamente legible en pantalla y a tamaños de impresión normales. En un PDF que ya es casi todo texto, hay poco que ganar: ya es pequeño, y apretarlo más arriesga ablandar las pocas imágenes que tenga a cambio de casi nada.
Fija un objetivo según adónde va el archivo. Por debajo de 25 MB pasa por Gmail y Outlook; por debajo de 10 MB es seguro para correos corporativos más estrictos; un objetivo de 1-2 MB encaja con la mayoría de los formularios de subida web. Apunta a quedarte cómodamente por debajo del límite en vez de al mínimo absoluto, para que la calidad se mantenga alta.
Las palancas que de verdad reducen un PDF
Reducir la resolución de las imágenes es la grande: bajar las imágenes incrustadas a una resolución que aún se vea nítida en pantalla (unos 150 DPI para pantalla, 300 para impresión) quita datos que nunca verás. Convertir los escaneos en color a escala de grises recorta mucho el tamaño cuando el color no hace falta. Quitar las fuentes incrustadas que no necesitas y aplanar los campos de formulario y las anotaciones también ayuda al margen.
Lo que no deberías hacer es volver a comprimir una y otra vez un archivo ya comprimido: cada pasada degrada las imágenes sin ahorrar mucho. Comprime una vez, desde el original, hasta tu objetivo.